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Aliaga en la red

Cajón de sastre

Las campanas de Aliaga vuelven a relucir y tañen electrónicamente

La Cofradía de la Virgen de la Zarza restaura la de la iglesia y las del santuario

 

La campana de la iglesia de Aliaga y las del santuario de la Virgen de la Zarza vuelven a lucir y a partir de ahora a tañer electrónicamente. La Cofradía de la Virgen de la Zarza encargó la restauración de las tres campanas  a la empresa Industrias Manclus que ayer, además de restaurarlas, las colocó en los campanarios. La campana más grande la de la iglesia parroquial pesa más de 600 kilogramos y data de 1712.

 

La presidenta de la Cofradía de la Virgen de la Zarza de Aliaga, Pilar Mateo, recordó que el proyecto de restaurar y electrificar las campanas de la iglesia parroquial y del santuario de la Virgen de la Zarza se acordó en una asamblea dado  el estado en que se encontraban la campana de la iglesia parroquial de San Juan Bautista y las del santuario de la Virgen de la Zarza. “La empresa Industrias Manclus se las llevó hace un mes y ahora han vuelto restauradas y electrificadas, y se han  colocado esta mañana, (ayer para los lectores)”.

(Encontrado el 29-11-2.012 en www.diariodeteruel.es

Mucho arte en Jarque de la Val

Pili Sánchez y Toni Prat cambian Cataluña por las Cuencas Mineras para seguir con su labor artesana

 

 Tenemos que ir hasta Jarque de la Val, en la Comarca de las Cuencas, Mineras para conocer a Pili Sánchez y Toni Prat, una pareja catalana que se ha instalado y empadronado en esta pequeña población no solo para vivir, sino también para seguir con su empresa de artesanía de madera con 35 años de experiencia a sus espaldas.

Cuando Toni visitó estas tierras turolenses, hace algunos años, no se podía imaginar que sería muy pronto su nuevo lugar de refugio.

El primer contacto fue a través de los miembros de la comisión de fiestas de Aliaga. Uno de ellos había conocido el trabajo de estos artesanos de la madera en un viaje a Ordesa, donde lo vieron y quedaron encantados. No dudaron en ponerse en contacto con ellos para iniciar tratos comerciales, así que los invitaron a su localidad.

En esta primera ocasión, hasta Aliaga fue solo Toni y no duda en afirmar que le impresionó muchísimo la gente sencilla  y acogedora que lo recibió, así como la tranquilidad de los pueblos próximos que visitó.

Muy pronto volvieron los dos y se empezaron a plantear la idea de instalarse en la zona. Como dice Pili, ellos no eligieron Jarque, sino que fue Jarque quien les eligió a ellos ya que reunía todos los requisitos que ellos andaban buscando. “Es un pueblo pequeño, bien comunicado, próximo a Teruel y la gente es impresionante”, cuentan. Aseguran que les han acogido “de maravilla”, les ayudan, sienten su apoyo y su colaboración. “El entorno es maravilloso, con amplias vistas”, algo que a Pili le gusta especialmente y disfruta en sus paseos con Nandu, su perro labrador.

Hace dos años que tomaron la decisión de instalarse en el valle de la Val, pero  cuando ya habían comenzado a arreglarse una vivienda y a habilitar un local para instalar el taller, recibieron una mala noticia. A Toni, en una revisión médica rutinaria, le detectaron un cáncer que requería una intervención quirúrgica inmediata; aunque se pueda pensar que este hecho pudiera ser un impedimento para seguir con su proyecto, nada más lejos de la realidad. Afrontaron con valor y energía  este nuevo reto y siguieron adelante con su idea.

Esta enfermedad supuso que Toni tuviera que dejar la actividad para jubilarse y que Pili tomara las riendas del negocio, aunque ella siempre había estado implicada en la empresa.

Para la instalación del taller recibieron ayuda de los fondos Leader, gestionado en la comarca Cuencas Mineras por Ofycumi. La empresa se llama Artoris SLU y recibió el porcentaje más alto que se da a las iniciativas privadas, un 35 % de la inversión realizada.

 

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Toni y Pili han dejado Cataluña y se han instalado en Teruel

(Encontrado el 25-11-2.012 en www.diariodeteruel.es)

La Universidad CEU Cardenal Herrera expone la hemeroteca de la familia Valero-Momblanch

  • La muestra, de gran valor histórico, podrá visitarse hasta finales de diciembre e incluye parte del archivo personal y de la biblioteca del juez y periodista valenciano Vicente Valero
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    Viernes, 16 de noviembre de 2012.- La Biblioteca de la Universidad CEU Cardenal Herrera expone hasta el próximo 21 de diciembre el archivo de la familia Valero-Momblanch, que reunió a lo largo de su vida el juez y periodista valenciano Vicente Valero y que la familia donó a la Universidad tras su fallecimiento.

    La muestra incluye una hemeroteca de gran valor histórico con periódicos editados desde el año 1926 hasta 1990, tanto nacionales (divididos en las secciones II República, la España de Franco y la España de Juan Carlos) como internacionales

    La sección denominada “Uno de cada” reúne una gran colección de revistas de diversa índole, ordenadas cronológicamente y por materias. 

    Otro fondo destacado es la serie de dosieres de prensa y fotográficos dedicados a las Fallas de Valencia (de 1949 a 1992), así como la recopilación de noticias sobre la riada de Valencia de 1957.

    La muestra se completa con parte del archivo personal y profesional de Vicente Valero, una hemeroteca de publicaciones seriadas de interés cultural y político y una completa biblioteca que incluye numerosos volúmenes del siglo XIX así como el libro que escribió en 1989, “Nuestra Señora de la Zarza, patrona de Aliaga”, y que acaba de ser publicado por la Fundación Universitaria San Pablo-CEU.

    Cesión a la Universidad CEU Cardenal Herrera

    El archivo fue donado por la familia Valero-Momblanc a la Fundación Universitaria San Pablo CEU en 2000 con el objetivo de que la CEU-UCH la custodiara, conservara, clasificara, catalogara y diera a conocer entre la comunidad científica y la sociedad.

    Durante los años 2005-2006 se llevó a cabo la instalación, inventario y cuadro de clasificación de este fondo, disponible desde ese momento para toda la comunidad universitaria y que se distribuye en 162 metros lineales en total.

    En la inauguración de la muestra, la rectora de la Universidad CEU Cardenal Herrera, Rosa Visiedo, expresó su agradecimiento a la familia Valero-Momblanch por haber pensado en la Universidad para hacer entrega del archivo personal del juez valenciano. “Este un fondo de gran valor para nuestra Universidad como fuente de información, en el que alumnos e investigadores pueden encontrar referencias históricas de gran relevancia”, afirmó la rectora. 

    Vicente Valero Bordera nació en Valencia el 11 de junio de 1910. Estudió Derecho en la Universidad de Valencia y en 1942 se trasladó a Aliaga (Teruel) para trabajar en el Registro de la Propiedad. En 1949 fue nombrado Juez comarcal sustituto, cargo que ocupó hasta 1967. Compaginó su trabajo como juez con el de corresponsal del diario Lucha de Aliaga, en el que escribió 117 artículos.

    (Encontrado en http://medios.uchceu.es/saladeprensa/2012/la-universidad-ceu-cardenal-herrera-expone-la-hemeroteca-de-la-familia-valero-momblanch/ el 20-11-2.012)

    DULCE OTOÑO

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         Otoñea en la sierra, otoñea en el valle, otoñea en los corazones solitarios. El caminante se dirije con parsimonia hacia la ermita. Mientras camina por la vega, contempla las huertas vestidas de un tapiz verdeamarillo y se asoma con curiosidad por las paredes con sabor a ruina y abandono. Su mente vuela hacia el pasado mientras sus pasos le acercan a la ribera del Guadalope. Nada es igual que antes. También el paisaje cambia, se metamorfosea, se vuelva más recoleto, más apocado, más agreste, más salvaje.

        Al llegar al pradico de la ermita de la Virgen de la Zarza, su corazón comienza a palpitar un poco más acelerado y los recuerdos se entrelazan por momentos. Evoca especialmente su infancia. Y no puede evitar el halo de melancolía que le rodea como una nube pasajera. Una melancolía teñida de amarillo, como esos chopos centenarios que se someten al ritual de cada mes de noviembre: despojarse de las hojas y mostrar su desnudez, su esqueleto que anticipa el crudo invierno.

        La suave temperatura de esta mañana otoñal y la fina lluvia que acaricia las piedras del pavimento de la plaza le devuelven por momentos a otros otoños dulces, lejos de la sierra, muy lejos del valle, avasallado por el tumulto  de la gran ciudad. Hoy, sin embargo, el silencio y la soledad son sus mejores aliados. Y sólo una suave brisa compite con el murmullo de un río renacido para dotar al paisaje otoñal de fugaces sonidos. Los ecos del pasado que acompasan el latido de su corazón, de nuevo aserenado.

    (Encontrado en josemarco.blogia.com el 4-11-2.012)

    CAMPANAS

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        Las hay de todas las formas, de todas las texturas, de todos los tamaños. Por metonimia se llaman también bronces. Pero lo que más llama la atención es su sonido singular, único, inconfundible. Tengo guardados en mi mente los sonidos de numerosas campanas, pero son las campanas de Aliaga, mi pueblo natal, las que llevo en el fondo de mi corazón.

        Son varios los sonidos que desde hace décadas ondeaban en el aire del valle del Guadalope y llegaban a todos los rincones de la localidad. Distinguía especialmente el sonido solemne, pausado, profundo de la campana de la iglesia parroquial, del sonido cantarín, alegre, festivo, de la campana y el campanico de la ermita de la Virgen de la Zarza. Asociaba el sonido de las campanas a diversos acontecimientos, tanto festivos como luctuosos. Todavía recuerdo el toque de campanas cuando acababa de fallecer algún vecino del pueblo. Me estremecía al oír ese contrapunto de sonidos lentos que expresaban un contraste entre el agudo y el grave que despertaba la curiosidad de todos los vecinos en torno al nuevo difunto. En Semana Santa, enmudecían las campanas y daban paso a las matracas o a las carraclas. También sonaban las campanas de modo acelerado cuando había un incendio o una desgracia colectiva. Afortunadamente, eso no ha ocurrido demasiadas veces.

        Las campanas marcaban también el paso de las horas. De madrugada, cuando había tan pocos relojes en las casas, el sonido de las campanas nos ayudaba a conocer la hora exacta e incluso las medias horas o los cuartos. Ahora ya casi no les prestamos atención. Además, la megafonía está supliendo muchas de las funciones de los antiguos campanarios. Eso sí, en Aliaga aún se mantiene la tradición de bandear - darle la vuelta entera a la campana - el día de San Juan Bautista, patrono de la parroquia. Antes lo hacían los quintos; ahora se reclama a voluntarios con fuerza y mucha maña.

        En la literatura y en el cine las campanas siempre han tenido un protagonismo esencial. Basta recordar clásicos como La Regenta de "Clarín", Tristana de Galdós o la célebre obra de Hemingway, Por quién doblan las campanas. En Zaragoza hay un local que se llama la Campana de los Perdidos y en Velilla de Ebro una jugosa leyenda asociada a una campana. Pero dejo para otro día estas consideraciones literarias y artísticas.

    (Encontrado en josemarco.blogia.com el 13-9-2.012)

    PEÑAS

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        No voy a hablar esta vez del paisaje agreste y rocoso que rodea mi pueblo natal. Tampoco voy a hacer alusión a una de las obras más famosas del escritor regionalista José María de Pereda. Cuando aún está caliente la carcasa de la traca de fin de fiestas con la que concluyeron las fiestas de Aliaga en honor a la Virgen de la Zarza, guardo en mi memoria la silueta inconfundible de los peñistas de cada una de las veintitantas agrupaciones de amigos que hay en la localidad.

        En las últimas palabras del alcalde y de los miembros de la comisión de fiestas 2012 había una afirmación unánime: si no fuera por las peñas, las fiestas del pueblo serían muy distintas. (¿Serían fiestas?) No intento mitificar el papel de las peñas. Ni mucho menos. Intento expresar lo que he ido observando durante este largo e intenso fin de semana. Detrás de cada acto festivo hay un peñista más o menos comprometido, muy entusiasmado y, eso sí, enamorado de su pueblo.

        Desde niños, los hijos o nietos de los habitantes de Aliaga - casi todos ellos residentes en la capital - comienzan a agruparse por edades e intereses y empiezan a buscan un local donde reunirse, a pensar en el nombre que los identifique y a elegir la indumentaria adecuada: pantalón con peto y sudadera. La peña se convierte desde entonces en un motivo de ilusión, en una buena excusa para volver con frecuencia al pueblo, para no perder las raíces, para fomentar la convivencia no sólo durante los días festivos sino en otros momentos puntuales del largo invierno de la sierra.

        Cuando hablamos de las peñas, podemos despertar una cierta polémica. Porque no todo es blanco ni todo negro. Y hay zonas grises, claroscuros y momentos brillantes. Pero está claro que, desde hace varias décadas, es un modo de vivir las fiestas, lejos de las aglomeraciones tradicionales, del mando y ordeno de la autoridad y de los actos organizados desde arriba. Gracias a las peñas, ya hay comisión de fiestas para el 2013. Y ayer, lunes, empezaron a trabajar. Y a soñar con las efemérides que salpican el calendario festivo del curso que comienza.

    (Encontrado en josemarco.blogia.com el 11-9-2.012)

    CASTILLOS

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         Desde mi ventana contemplo cada mañana después de desayunar la silueta austera e inconfundible del castillo. En realidad, lo que diviso hacia el oeste es la mole de piedra sobre la que se asentó el antiguo castillo sanjuanista de Aliaga, lugar fortificado erigido en una eminencia desde la que se podían vigilar las entradas y salidas a la ilustre villa turolense.

        La historia de este castillo se remonta, al menos, al siglo XII. Fue reconquistado por Alfonso I en 1118, pero volvió a manos musulmanas pocos años después. Se sabe con seguridad que en 1163 perteneció a la orden de San Juan y a partir del siglo III se conformó una importante encomienda en torno a esta fortificación. Los episodios más recientes se remontan a la segunda guerra carlista. En 1840 el general O’Donnel sitió el castillo de Aliaga que se sometió a las fuerzas isabelinas sin sufrir grandes destrozos.

         Pero la realidad actual es muy distinta a la que muestran los antiguos grabados. Durante el siglo XX el abandono y deterioro del castillo fue constante. Y así se ha llegado a una situación difícil de solucionar. Ruinas, escombros y algún fragmento de la antigua muralla son testigos mudos de esos 4000 metros cuadrados de su recinto. Se antoja como algo utópico hablar de una posible restauración, pero no sería una idea descabellada trazar una pequeña ruta desde el pueblo hacia el castillo para que los vecinos y turistas pudieran ascender con una cierta comodidad y contemplar desde lo más alto no sólo la población sino incluso parte de la comarca.

         En esta mañana veraniega, mientras asciendo al castillo por un camino estrecho y pedregoso, recuerdo los sueños de mi infancia, las aventuras con los amigos al pie de sus maltrechas murallas, las cabañas, los juegos, la huida de lo cotidiano y la búsqueda de vestigios de otros tiempos. Eso sí, la mole sobre la que se asentaba la antigua fortaleza sigue siendo una de las señas de identidad del pueblo, junto con la Porra y todas las montañas que conforman este importante Parque Geológico. Desde arriba contemplo el pueblo en este día caluroso de agosto. Contemplo los perfiles de las casas, la huerta, el cauce desolado del Guadalope, la hilera de chopos centenarios, el horizonte azul sin una nube que anuncia el regalo tan esperado de la lluvia.

        Hay tantos castillos abandonados en España, hay tantas fortalezas diseminadas por la geografía aragonesa que es casi imposible pensar en una restauración de estos enclaves históricos para usos turísticos o culturales. En la provincia de Teruel, ciudades como Alcañiz o Mora de Rubielos tienen excelentes castillos perfectamente restaurados y transformados en paradores. Pero queda mucho camino por recorrer. De momento, uno se contentaría con ese acceso a lo más alto y un pequeño Centro de Interpretación.

    (Encontrado el 9-8-2.012 en josemarco.blogia.com)

    FUENTES

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         Cuando se tiene sed, nada hay más placentero que beber agua directamente de una fuente o de un manantial. Es como comer un pan recién horneado o saborear una fruta recién cogida del árbol. Todo ello, a pesar de las prevenciones y de los avisos de los precavidos dirigentes sanitarios. Muy cerca del puerto de San Just, en la carretera de Teruel a Alcañiz, está la famosa fuente del Vaso. Es un lugar de parada obligada para muchos viajeros que aprovechan para llenar sus garrafas de agua, haciendo caso omiso del cartel que indica que es agua no potable. Tendrían que indicar que es agua no tratada. Cada cosa por su nombre.

         En el término municipal de Aliaga hay varias fuentes y manantiales. Debido a su orografía y a su singular situación geográfica, este pueblo turolense está rodeado de norte a sur de diversas fuentes, todas ellas con su nombre y su peculiaridad. Si llegamos al pueblo desde Teruel o Zaragoza, poco antes de llegar al barrio de Santa Bárbara, se encuentra en una pequeña cueva, al borde de la carretera, la fuente de la Canaleta. Un lugar fresco, agradable y recoleto. Poco antes de llegar a Aliaga, está la fuente de la Porra, un pequeño manantial castigado últimamente por la sequía y el estiaje. Si tomamos la carretera de Miravete, siguiendo el cauce del río Guadalope, dejamos a la izquierda, después de cruzar el río, una de las fuentes más emblemáticas de Aliaga, la de la Cedrilla, siempre con su pequeño chorro de agua fresca, a pesar de la sequía que estamos padeciendo. Poco más adelante está la fuente de los Baños, con su correspondiente abrevadero para el ganado de las masadas más cercanas. En el mismo pueblo, muy cerca de la ermita, el merendero y el cámping, está la fuente de la Virgen, que está tomada de la red de suministro de agua a la población. Y hacia el oeste, en la parte alta de Aliaga, muy cerca de las antiguas escuelas, se encuentra la fuente de Capileta, casi siempre seca, adonde acudíamos a refrescarnos en los recreos de nuestros tiempos de escolares. Y ya un poco más lejos, tomando un camino a la izquierda desde la carretera de la Aldehuela, se esconde una de las fuentes más escondidas y desconocidas, la fuente del Molar, con un agua de excelentes propiedades medicinales.

         Siempre que vuelvo a mi pueblo natal, me gusta visitar todos estos lugares y saborear sus cristalinas aguas. Son pequeños oasis que tal vez las jóvenes generaciones ni siquiera conozcan. Son rincones en los que hemos disfrutado de meriendas con los amigos, de encuentros vespertinos o de avituallamientos durante una larga travesía. A veces me pregunto qué sería de Aliaga sin sus fuentes. Para mí siguen siendo una de sus señas de identidad.

    (Encontrado en josemarco.blogia.com el 30-7-2.012)

    HUERTOS

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         Se están poniendo de moda los huertos urbanos. Con el incremento del paro, las prejubilaciones y la prolongación de los años de vida, muchos hombres, y también algunas mujeres, ocupan su tiempo de ocio en cultivar una pequeña parcela y disfrutar del aire libre y de las hortalizas que a los pocos meses van produciendo. Pero los huertos con más historia y tradición son los huertos rurales.

         Antes los huertos eran un medio más de vida y, en algunos casos, un medio de supervivencia. Casi todos los pueblos de la provincia de Teruel estaban surcados por un río o una acequia y rodeados de una superficie de huerta más o menos cultivable. Los tiempos han cambiado y el huerto va cediendo paso a las parcelas para edificar segundas residencias, a los espacios para que paste el ganado o al recinto de recreo para la familia o los amigos.

        En Aliaga todavía quedan algunos excelentes huertos – como el que figura en la fotografía -. Pero, lamentablemente, cada vez son menos las personas que se animan a cultivar un trozo de tierra. La zona que tiene las mejores huertas es la de la Vega, muy cerca del pueblo. También se siguen cultivando pequeños huertos en la zona de la Masada Romero, en Las Tablas o en los aledaños del Cascajar. Sin embargo, los terrenos que bordean el río La Val en dirección a Santa Bárbara están casi todos yermos y abandonados desde hace varios años. Poco a poco van desapareciendo los límites entre un huerto y otro,  se van cegando las acequias y la maleza se está adueñando de lo que hace unas décadas eran lozanas huertas. Sólo quedan como testigos mudos algunos frutales, una partida de chopos y los robustos chopos cabeceros.

         Algunos hablan de una posible vuelta al campo y al cultivo de estas tierras yermas y abandonadas. Soy escéptico al respecto. Muy mal se tienen que poner las cosas para que nuestros hijos o nietos regresen a la azada, al tractor o la mula mecánica. Ojalá no sea así. De todos modos, tal como están las cosas, nada se puede descartar. Eso sí, está claro que la mayoría de los jóvenes prefieren dedicar el tiempo de ocio a otra actividad. El cultivo de la huerta no les atrae, salvo contadas excepciones. Los huertos los asociamos a las personas mayores. Quizás no debería ser así. Pero es lo que hay, como decía un amigo mío.

    (Encontrado en josemarco.blogia.com el 27-7-2.012)

    LAS ERAS

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         Todavía recuerdo que, en mi temprana infancia, las eras eran un lugar de juegos, de aventuras, un recinto lúdico. En mi pueblo había eras de todo tipo. Estaban cubiertas de hierba y en verano, cuando llegaba el tiempo de la cosecha, recibían la mies espigada que era triturada por el trillo que daba vueltas y más vueltas como una noria, y aventada por una máquina rudimentaria, que entonces nos parecía el invento más sofisticado.

         Recuerdo especialmente la era del tío Juan – que aparece en la fotografía adjunta -. Está situada en el lugar más elevado del pueblo. Desde allí se divisaba el perfil de las casas arracimadas hacia el castillo, las cruces del calvario y la airosa torre de la iglesia de San Juan Bautista. Esperábamos ansiosos la llegada de las caballerías, que acarreaban el cereal y lo esparcían formando un curioso círculo. Todos buscábamos la oportunidad de montarnos encima de la tabla del trillo y comenzar a rodar y rodar. Eso sí, intentábamos mantener el equilibrio y huir como de la peste de esos filos dentados que suponían un peligro para nuestra integridad física. Mientras tanto, la aventadora no paraba de expulsar un polvo insolente que llamaba nuestra atención, pero nos mantenía lo suficientemente alejados para evitar cualquier imprevisto.

          En Aliaga había dos eras un poco más grandes, como de más categoría. Eran las eras largas y las eras cortas. En ellas se concentraban varios corrales y se trillaban varias cosechas de mies al mismo tiempo. Las que más me gustaban eran las eras largas. En ellas, cuando llegaban las fiestas de septiembre, se celebraban diversos juegos populares como carreras de sacos, carreras de burros o la captura de un gallo que pendía de un palo alto en forma de cucaña. Todo ello ya pertenece al álbum olvidado de la memoria.

          Hoy las eras son lugares solitarios y desolados. Los pequeños corrales están abandonados o se han convertido en garajes o almacenes. Sólo queda el recinto cubierto de hierba y de maleza. Ha ocurrido lo mismo que con las otras eras, esas pequeñas parcelas o bancales que tapizaban las colinas del castillo y que se trabajaban año tras año para extraer de la tierra un fruto escaso pero necesario. Los tiempos han cambiado tanto en las últimas décadas, que nuestros hijos sólo conocen una acepción de la palabra ERA: período de tiempo más o menos amplio en que puede dividirse la historia. Las demás acepciones sólo quedan en ese mausoleo de las palabras que es el diccionario. Y en la memoria de los que vivimos esa época irrepetible.

    (Encontrado en josemarco.blogia.com el 25-7-2.012)

    A VISTA DE PÁJARO

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         Un paseo matinal por los alrededores de Aliaga lleva consigo el ascenso de alguna pequeña montaña y la contemplación del paisaje de este hermoso valle desde cualquier eminencia dentro del itinerario. La sierra tiene unas ventajas que el llano no nos ofrece. El ascenso rompe la monotonía del paisaje y nos ayuda a ver lo cotidiano de un modo distinto. Es como la vida misma.

        Hoy me he dirigido hacia la carretera de Camarillas. Desde la Porra, he tomado un sendero pedregoso que va ascendiendo progresivamente hasta la carretera. Un atajo que ha sido utilizado durante muchos años por los caminantes y por las caballerías. A mitad del camino, el abrevadero que llegó a saciar la sed del ganado está casi seco y abandonado. La misma sequía que el río La Val. Hace muchos años que no veía el cauce de este río tan desolado. Al llegar a la carretera, compruebo que hay una máquina excavadora y que la están arreglando. Quieren añadir un carril más a este tramo que no se ha reparado nunca. Me sorprenden estas obras en tiempos de crisis. Casi no pasan coches. Parece una ruta desolada y fantasmal. Eso sí. La vista que contemplo desde un mirador del Parque Geológico es impresionante: Aliaga en el fondo del valle, con la torre de la iglesia y la hilera verde de chopos cabeceros; hacia el norte Hinojosa de Jarque y Jarque de la Val, que parecen un mismo pueblo; y, sobre todo, cerros, colinas, pequeños picos y los plegamientos que indican que hace miles de años esta zona estuvo bañada por las aguas de algún mar oculto.

          Desciendo hacia el barrio de Santa Bárbara y me acerco a la partida de campos que bordean el río La Val. Compruebo con tristeza cómo la hierba va ganando terreno, los frutales pierden sus ramas, las paredes se desmoronan y las lindes desaparecen. El abandono y la soledad son el denominador común de unos campos que hace cuatro décadas producían todo tiempo de hortalizas y frutas de invierno. Al acercarme al cauce del río, compruebo de nuevo los devastadores efectos de la sequía. Cada vez se estrechan más sus márgenes y cada vez se parece más a una acequia. Sólo los chopos sobreviven a este deterioro del paisaje. A vista de pájaro se apreciaban mejor todos los detalles del valle, pero ya más cerca se pueden comprobar los efectos de los inviernos desolados y de la escasez de agua.

         Me quedo con la sensación agridulce de lo que fue y con la incertidumbre de lo que serán estas sierras cada vez más agrestes y solitarias. Eso sí, lo pintoresco del paisaje gana terreno día tras día.

    (Encontrado el 9-7-2.012 en josemarco.blogia.com)

    El ‘porchegao’ de Aliaga luce una imagen renovada

    La obra de restauración ha sido

    financiada por Ibercaja

     
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    El atrio o “porchegao” da entrada a la iglesia de Aliaga

     

     

    Aliaga inauguró, ayer domingo, la restauración del átrio o "porchegao"de la iglesia de San Juan Bautista, en el día grande de las fiestas mayores.

    En un acto muy emotivo para los vecinos de Aliaga, el vicario de la Diócesis de Teruel, Alfonso Berenguer, bendijo el portal de entrada a la iglesia después de su restauración financiada integramente por la Obra Social de Ibercaja con 54.000 euros.

    El Director Provincial de Ibercaja, Bienvenido Sesé,  agradeció "la confianza de la gente como los vecinos de Aliaga que despositan sus ahorros en la entidad financiera y con ello se da la oportunidad de colaborar en proyectos de este tipo". Esta colaboración forma parte de la línea de trabajo de la Obra Social de Ibercaja, que tiene entre sus fines contribuir a la formación y a la promoción de la cultura participando en proyectos de recuperación del patrimonio histórico artístico y monumental, "aunque en estos difíciles momentos de crisis económica el mayor apoyo va dirigido a la personas en riesgo de exclusión social", matiza Bienvenido Sesé, "el apoyo a la restauración de la iglesia de Aliaga es un ejemplo más dentro de la amplia labor realizada por la Entidad para mejorar el entorno y reportar bienestar a la comunidad". El acuerdo entre Ibercaja y la Diócesis de Teruel fue firmado el pasado 16 de diciembre de 2012.

    El alcalde de Aliaga, Sergio Uche, agradeció la labor de Ibercaja en la localidad, y el Delegado del Gobierno en Aragón, José Miguel Espada, se refirió a los proyectos de la localidad aún pendientes de ejecución, en concreto el albergue municipal y a la restauración del molino, proyectos que espera se realicen próximamente, a pesar de la crisis, con la financiación  del Gobierno de Aragón.

    (Encontrado en www.diariodeteruel.es el 25-6-2.012)

     

    Aliaga, escenario del spot del Sónar

    La central térmica de la localidad turolense de Aliaga aparece en el vídeo promocional dirigido por Sergio Caballero, codirector del festival.

    Teruel está muy presente durante estos días en la Ciudad Condal. Al menos en lo que a publicidad se refiere. Desde hace unos dias una lona gigante anuncia Dinópolis en la plaza Sant Jaume. A esta campaña se suma la promoción del Sónar 2012,  el Festival Internacional de Música Avanzada y New Media Art de Barcelona, cuya imagen publicitaria tiene como escenario la localidad turolense de Aliaga.

    El codirector del festival, Sergio Caballero, responsable de las campañas publicitarias de los últimos años es el autor de ’La distancia’, un clip que transcurre en una central térmica de Siberia, aunque en realidad se trata de la central térmica de Aliaga.

    La historia que cuenta ’La distancia’ se centra en tres pequeños seres que llevan a cabo un robo en una central Siberiana. La cinta podría convertirse en un largo, como ya hizo anteriormente Cabrera con ’Finisterrae’, película que obtuvo el premio Tiger, máximo galardón del Festival de Cine de Rotterdam, en.2011.

    Uno de las primeras personas en reconocer este escenario turolense ha sido Luis Antonio Pérez, un profesor universitario de Aliaga residente desde hace años en Barcelona, y que a través de su blog Teruelandia recuerda el pasado de este impresionante paisaje de la Comarca de las Cuencas Mineras.

    Luis Antonio Pérez
    conoció la central en funcionamiento, donde trabajaba un tío suyo. En su bitácora, Pérez puntualiza que "está en La Aldehuela, barrio de Aliaga (Teruel). Y para los que tenemos entrañables vínculos afectivos con este hermoso pueblo, la noticia no es baladí en modo alguno"

    La Aldehuela es un barrio de la localidad de Aliaga construido en la década de los 40 para alojar a los trabajadores de la central térmica, que comenzó a funcionar en 1950. Las minas cercanas suministraban el carbón, que se transportaba en vagonetas suspendidas por cables aéreos. A finales de los 50, la provisión de las minas de carbón de la zona ya no era suficiente, recibiendo el combustible por carretera desde otras cuencas vecinas. Dejó de funcionar en 1982.
    (Encontrado en www.heraldo.es el 17-6-2.012)

    La Térmica de Aliaga, reclamo publicitario

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             Ya me lo había comentado un amigo que reside en Barcelona. Pero no ha sido hasta este mañana cuando he podido comprobar con mis propios ojos que el perfil esquelético y abandonado de la central térmica de Aliaga - que cesó su actividad en 1981 - ha servido para ambientar un cortometraje con motivo de la celebración del 19º Festival de Música Avanzada y New Media Art de Barcelona (Sónar 2012)

             Los que no conocen Aliaga, los que no conocen el barrio de la Aldehuela, no se percatarán del detalle. Pero  a los que estamos acostumbrados a ver desde pequeños la silueta inconfundible de la térmica, nos sorprende esa imagen que, aparentemente, trasladará al espectador en la película La distancia, dirigida por Sergio Caballero, a las lejanas estepas siberianas.

             La imagen que figura en el dintel del establecimiento del centro comercial es la más representativa de otras muchas en las que podemos ver el asalto a la central por parte de tres enanos. En el blog de mi amigo Luis - http://teruelandia. blogspot.com - se puede contemplar un pequeño trailer de la película y varias imágenes de este paisaje desolado.

             Muchas reflexiones podemos hacernos a raíz de este imagen. Una de ellas puede llevarnos a desear algo que linda con la utopía: la restauración del edificio, la urbanización del entorno y la limpieza del lodazal del embalse del Guadalope.

    (Encontrado en josemarco.blogia.com el 7-6-2.012)

    Sónar; la central térmica de Aliaga con ambientación siberiana

     



    En 1965  se estrenó la película Doctor Zhivago – una de las películas más taquillera de todos los tiempos -   que obtuvo cinco premios Óscar y fue nominada a otros cinco. Muchas de sus escenas fueron rodadas en diferentes lugares de España (andenes de la Estación del Norte de Zaragoza, Estación de Canfranc en Huesca, etc.)

    Salvadas las distancias y sin hacer absurdas comparaciones,  de nuevo un escenario aragonés sirve para ambientar un cortometraje que estos días está en el candelero a propósito de la celebración del 19º Festival Internacional de Música Avanzada y New Media Art de Barcelona (SÓNAR, 2012)

    Sónar es un festival pionero y único en su formato y contenidos: un referente internacional de primer orden gracias a una cuidada oferta cultural que combina lo lúdico con lo artístico, la vanguardia y la experimentación con los artistas y tendencias más consolidados de las músicas electrónicas y sus interacciones e hibridaciones con otros géneros. 

    El vídeo que encabeza esta entrada es un avance de “La Distancia”, la próxima película producida por Advanced Music y dirigida por Sergio Caballero, y narra la historia de un robo en una central térmica en Siberia. El frío de la estepa siberiana ejerce de marco para la historia del asalto a dicha central por parte de ...¡tres enanos! Garantizado: la grabación no te deja indiferente...

    El hecho de abordar este tema en esta bitácora es muy simple: el lugar, supuestamente siberiano, que sirve de marco ambiental al mencionado avance está en La Aldehuela, barrio de ALIAGA (Teruel). Y para los que tenemos entrañables vínculos afectivos con
    este hermoso pueblo, la noticia no es baladí en modo alguno... Otra cosa es la opinión que pueda merecer de los hipotéticos comentaristas...

    Antonio Castellote, profesor y escritor turolense, mostró hace tiempo un reportaje fotográfico de la Central Térmica de Aliaga en su blog BERNARDINAS.
     
    (Encontrado en teruelandia.blogspot.com.es el 30-5-2.012)

    Un gran compositor del siglo XVIII

         La edición de hoy de Heraldo de Aragón comenta en una de sus páginas culturales la recuperación en la catedral de Oviedo de la música olvidada del compositor aragonés Joaquín Lázaro. Me ha sorprendido, al leer su breve biografía, que nació en Aliaga (Teruel) en 1746, que fue infante del Pilar, que se ordenó sacerdote en Zaragoza, que estuvo en Oviedo durante cinco años y que murió prematuramente, con apenas 40 años.

         Es una buena noticia para la música sacra aragonesa que María Sanhuesa, profesora de Musicología de la Universidad de Oviedo, ha recuperado obras casi olvidadas del compositor turolense y ha hecho posible que el grupo Forma Antiqva incorpore la obra de Lázaro a su repertorio. Opina María, cuya familia proviene de Tronchón: "Es un compositor muy interesante. Su música es muy dramática y contrastada; muy teatral: expresa el texto y está llena de contrastes".

         No sé cuántos aragoneses, turolenses y aliaguinos habrán oído hablar de Joaquín Lázaro. Para todos ellos, esta semblanza de la Enciclopedia Aragonesa como recordatorio y como homenaje a este vecino de Aliaga:

    (Aliaga, T., 1746 - Mondoñedo, Lugo, 3-IX-1786). Compositor de música sacra aragonés. No sabemos dónde ni de quién recibió su formación musical. Sin duda fue «infante» o niño de coro en alguna catedral, colegiata o iglesia aragonesa. Quizá estudiara incluso en la misma Seo de Zaragoza o en la basílica del Pilar. Lo cierto es que fue nombrado por oposición maestro de capilla de este último templo el 4-V-1771, sustituyendo a Cayetano Echevarría. Tenía entonces veinticinco años de edad y debía de ser a la sazón un músico muy bien formado y del todo cumplido.

    Ordenado sacerdote a finales de 1772, recibió el título de racionero el 27 de enero del año siguiente. Pero ya se encontraba bastante quebrantado de salud y tuvo que salir de la capital para «tomar ayres». Cayó de nuevo enfermo en 1774 y 1776. Es evidente que el magisterio del Pilar, con la dirección e instrucción de los «infantes», las importantes funciones litúrgicas y las grandes solemnidades de la prestigiosa basílica, se le hizo cada día más difícil de llevar, por su poca salud. Decidió renunciar «por la tranquilidad de su ánimo y menos trabajo que tendría en el nuevo destino», aunque declaró sentir mucho ausentarse del Pilar, donde le sustituyó Manuel Álvarez. Aceptó entonces el magisterio de la catedral de Mondoñedo, que le fue concedido «sin pretensión suya» a finales de 1777. Después en marzo de 1780, opositó al magisterio de la catedral de Ávila, pero luego se enteró de la vacante de Oviedo, a raíz de la muerte de Pedro Furió, y, retirándose de la oposición abulense, se presentó a la de la capital de Asturias, que ganó en octubre. Más tarde, durante el verano de 1786, volvió a Mondoñedo para pasar una temporada de vacaciones y restablecer su quebrantada salud. Su estado empeoró sin embargo y el desdichado músico falleció, todavía bastante joven (a los cuarenta años de edad), siendo sepultado en la misma catedral mindoniense.

    Compositor inspirado y fecundo, nos ha dejado muchas obras religiosas muy notables y a veces de gran extensión. Puede ser considerado como uno de los más eminentes maestros españoles de la segunda mitad del s. xviii. Casi toda su producción se conserva en el archivo musical de la catedral de Oviedo, ya que él mismo, por su testamento, había legado sus obras al cabildo ovetense. Otras composiciones suyas se encuentran en la catedral de Mondoñedo y en la de Jaca. Por fin, un salmo suyo figura también en el Archivo musical del monasterio de Montserrat. Añadamos que una colección de Divertimenti Musicaly del presbítero parmesano Girolamo Sertori, de 1758, contiene la Tersa (sic) Obertura con Violine, Viola, Corni, Oboesi E Basso Del Sigr. Joaquino L., quien debe de ser nuestro artista aragonés, el cual contaba sólo doce años de edad en 1758. Hubiera manifestado entonces una extraordinaria precocidad, lo que podría explicar su enorme producción ulterior.

     

    (Encontrado en josemarco.blogia.com el 29-5-2.012)

    Negro futuro para la minería

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         En el marco de una crisis que parece querer prolongarse indefinidamente, se perfila un horizonte muy negro para la minería del carbón en la cuencas asturiana y leonesa y en las pocas explotaciones que todavía quedan en Aragón, especialmente en la provincia de Teruel.

          Desde hace más de tres décadas han ido desapareciendo todas las explotaciones mineras de la provincia de Teruel. Esto provocó una emigración masiva en la década de los años sesenta del siglo pasado hacia zonas que ofrecían trabajo y futuro. Se cerró también la central térmica de Aliaga en 1981 y ya no han quedado alternativas para una comarca - las Cuencas Mineras - de la que sólo se conserva el nombre como vestigio del pasado. Únicamente la central térmica de Escucha continúa en activo. Eso sí, ya tiene los días contados.

          Ahora le toca el turno a la comarca de Andorra-Sierra de Arcos y, sobre todo, a la población de Ariño. En este pueblo turolense la mayoría de los trabajadores viven de las explotaciones mineras. Eso sin tener en cuenta a los que se benefician indirectamente del carbón. Si se confirman las peores previsiones, pueden perderse hasta 500 empleos directos y 1000 indirectos. En una provincia como Teruel, tan castigada por el éxodo rural, esta sangría de puestos de trabajo supondría el declive casi definitivo.

         ¿Hay alguna alternativa prevista a esta reconversión minera? ¿Qué va a ocurrir en el futuro con la térmica de Andorra? Son preguntas que no dejan de hacerse los afectados por este recorte brutal a la minería y al carbón.

    (Encontrado en josemarco.blogia.com el 25-5-2.012)

    La restauración del porche de la iglesia de Aliaga evita su derrumbe

    Las obras descubren que su estado era más peligroso de lo que se creía

     

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    Obras de rehabilitación en la iglesia parroquial de Aliaga. DIARIO DE TERUEL

     

     

    La restauración urgente del porche de la iglesia de San Juan Bautista de Aliaga va evitar su derrumbe. Las obras de restauración han descubierto que el estado del porche de la monumental iglesia era más peligroso de lo que se pensaba. La Obra Social de Ibercaja ha financiado esta obra de restauración con 54.000 euros. La restauración del porche y limpieza del pórtico está prevista que finalice en el plazo de un mes.

    El alcalde de Aliaga, Sergio Uche, recordó que el arco del porche de la iglesia parroquial se encontraba en muy mal estado, “a punto de caerse” y es lo que le motivó a buscar dinero. “Sabía que la parroquia no tenía recursos. Fui al Gobierno de Aragón, pero como la iglesia no está catalogada no podía financiarla la Administración autonómica, pero entonces José Angel Biel intermedió con Ibercaja para que ayudara a financiar la actuación debido al peligro que se corría y que era urgente. La verdad es que Ibercaja se portó muy bien y nos financió el 100% de la obra. Gracias a Ibercaja y a Biel se está podiendo hacer esta necesaria actuación”, destacó.

    El párroco de Aliaga, José Luis Terrado, señaló que “el arco del porche o porchegado, como lo llaman aquí, era toda una amenaza de la fachada principal de la iglesia y el arquitecto calificó de urgente y cara esta actuación por la grieta que tenía. Las obras de restauración comenzaron el pasado 21 de diciembre y creo que para San Jorge estarán concluidas”.

    (Encontrado en diariodeteruel.es el 26-3-2.012)

    Las incidencias climatológicas provocan la suspensión de 6 rutas de transporte escolar en Aragón

    En torno a 247 alumnos se han visto afectados

    Las incidencias climatológicas que afectan a nuestra comunidad, de hielo y nieve, han provocado la suspensión de un total de 6 rutas, 5 en la provincia de Teruel y 1 en Huesca, con un total de 247 alumnos afectados, según los datos del Departamento de Educación, Universidad, Cultura y Deporte.

    En la provincia de Teruel se han visto afectados 177 alumnos con seis rutas suspendidas. En concreto: La Cerollera-Belmonte de San José-Torrevelilla-Castelserás-Alcañiz; Godos-Barrachina-Olalla-Cutanda-Navarrete del Río-Lechago-Calamocha; Allueva-Fonfría-Villahermosa del Campo-Lanzuela; Bezas-El Campillo-Teruel; Aliaga-Cobatillas-Hinojosa de Jarque-Jarque de la Val-Cuevas de Almudén-Mezquita de Jarque-Escucha-Barriadas de Utrillas-Utrillas; Villahermosa del Campo-Cucalon-Ferreruela de Huerva-Burbáguena-Luco de Jiloca-Calamocha

    En la provincia de Huesca se ha suspendido la ruta : Aineto-Gésera- IES Biello Aragón Sabiñánigo. Otras cuatro rutas han padecido retrasos en concreto: Formigal-Sallent-Sección Delegada IES Biello Aragón en Biescas; Formigal-Sallent- IES Biello Aragón y SAN Alberto Magno: Sabiñánigo; Lanuza-Sandiniés-Tramacastilla-Piedrafita-Gavín- Sección Delegada IES Biello Aragón en Biescas; Panticosa-El Pueyo de Jaca-Sección Delegada IES Biello Aragón. Biescas

     (Encontrado en ecodeteruel.es el 7-2-2.012)

    Muchos pueblos de Teruel honran este fin de semana al patrón de los animales

    Más hogueras por San Antón

     

     

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    Un grupo de vecinos, en una de las hogueras que ardió el pasado lunes por la noche en la localidad de Villarroya de los Pinares

     

     

    El pasado eminentemente agrícola y ganadero de la provincia de Teruel queda patente cada mes de enero con la celebración en la mayoría de los pueblos de San Antonio Abad, más conocido como San Antón, que es el patrón de los animales. Este año las hogueras y las subastas de productos se han desarrollado durante dos fines de semana al caer la onomástica del santo –17 de enero– en martes.

    Hoy arderán algunas de las hogueras más tradicionales, como las de Estercuel, que seguirá fiel a la celebración de su Encamisada. Esta fiesta es la más conocida de la localidad y cada año reúne a centenares de personas ajenas al municipio que acompañan a los lugareños en su recorrido por las enormes hogueras que cierran el paso en las calles.

    También Aliaga honrará al santo con sus tradicionales albadas, que son unos versos graciosos con los que se recuerdan las principales noticias ocurridas en el municipio. Un recital similar supone la Mochiganga del Mas de las Matas, que cada año compone un vecino con todas las cosas curiosas que han pasado en el pueblo.

    El encendido de la hoguera es uno de los actos que más se repiten en los pueblos y en la mayoría de ellos los vecinos cenan en torno al fuego productos cárnicos.

    En algunos municipios la fiesta la organiza la misma comisión de fiestas que se ocupa de los preparativos de las fiestas del verano, pero en otros son los priores, clavarios o mayorales los que se ocupan de sufragar al menos parte de ella. Así, en algunos municipios estas personas o familias son las que se encargan de elaborar o comprar las pastas o el pan bendito que se reparte entre los vecinos.

    La rifa de productos cedidos por los propios lugareños ayuda en muchas localidades a recaudar fondos con los que pagar la fiesta. En estos trances se pueden adquirir alimentos difíciles de encontrar en el mercado, como repostería casera, quesos artesanos, embutidos o curiosas manualidades.

    (Encontrado en www.diariodeteruel.es el 21-1-2.012)